Adolfo Pérez Esquivel recibió el Premio Nobel de la Paz el 10 de diciembre de 1980, en plena dictadura, por su trabajo en el Servicio Paz y Justicia y en defensa de los derechos humanos en América Latina. Él mismo había estado detenido sin proceso.
Escultor y docente antes que dirigente, construyó un discurso muy reconocible sobre la paz, la memoria y la no violencia. Estas son sus frases más citadas.
«La memoria no es para quedarse en el pasado. Ilumina el presente»
Su idea central sobre por qué se recuerda. Pérez Esquivel responde acá al argumento de que revisar el pasado es quedarse anclado: para él la memoria es una herramienta para entender lo que está pasando ahora, no un ejercicio de nostalgia.
«La paz no se regala, la paz se construye. Lo mismo sucede con la democracia»
Su definición más repetida, dicha en un acto por los 43 años de su Nobel. Plantea la paz como trabajo y no como estado natural: si nadie la construye activamente, no aparece sola.
«Para lograr la paz hay que ser rebelde frente a las injusticias, frente a la miseria, frente al hambre»
La continuación de la anterior, y la que despeja el malentendido más común sobre el pacifismo. Para Pérez Esquivel la paz no es quedarse quieto: es enfrentar lo que genera el conflicto, sin usar violencia.
«La paz se logra a través del diálogo, del entendimiento»
Su método, heredado de Gandhi y de Martin Luther King, a quienes cita como influencias. Es la parte más discutida de su postura y la que sostuvo incluso en los momentos más duros.
«Una democracia significa derecho e igualdad para todos y todas, no para algunos»
Su idea de que el sistema democrático no se agota en votar. Si los derechos no alcanzan a toda la población, para él la democracia queda a mitad de camino.
«Tenemos que construir una democracia participativa»
La consecuencia práctica de lo anterior: menos delegación cada cuatro años y más intervención cotidiana de la gente en las decisiones que la afectan.
«Si a los pueblos indígenas se les quita la tierra, se los condena a muerte»
Sobre una causa a la que dedicó décadas, incluidos cuarenta años de trabajo con comunidades mayas en México. Plantea la tierra no como propiedad sino como condición de existencia de una cultura.
«Cuando se quiebra el equilibrio, viene la violencia»
Su explicación del origen de los conflictos. No los atribuye a la maldad individual sino a desequilibrios concretos —de tierra, de recursos, de derechos— que cuando se rompen terminan en enfrentamiento.
«Lo primero que le dije es que mi trabajo no era individual, sino de miles de personas»
Su reacción al enterarse del Nobel. Como Leloir y como Milstein, lo primero que hizo fue repartir el premio entre los que no aparecían en el cable.
Pérez Esquivel es el segundo argentino en recibir el Nobel de la Paz, después de Carlos Saavedra Lamas, y el único de los cinco premiados argentinos que sigue vivo. Sus frases se citan en debates de derechos humanos de toda la región.
Seguí con las frases famosas de personajes argentinos.

