Osvaldo Zubeldía dirigió al Estudiantes que ganó tres Copas Libertadores seguidas y la Intercontinental de 1968, con un plantel sin figuras que le ganó a los mejores de Europa y de América. Fue el maestro de Carlos Bilardo, que después de salir campeón del mundo en 1986 contó que lo primero que pensó fue en él.
Sus frases explican de dónde salió toda una escuela del fútbol argentino.
«Cuando llegué al fútbol estaba todo inventado. Lo único que hice fue sistematizar»
Su definición más humilde y probablemente la más exacta. Zubeldía no inventó la presión ni el offside: los ordenó, los entrenó y los repitió hasta convertirlos en método. Ahí está la diferencia entre una idea suelta y una escuela.
«Estudiantes no era un equipo defensivo. Era una fuerza de contraataque, que es distinto»
Su respuesta a la acusación de antifútbol que lo persiguió toda la vida. La distinción es técnica y real: un equipo defensivo espera, uno de contraataque recupera para salir rápido. Estudiantes hacía lo segundo.
«Ningún técnico que se considere serio puede sacar a su equipo sin saber cómo juega su adversario»
El origen del estudio del rival en el fútbol argentino. Hoy suena obvio; en los años sesenta, cuando casi nadie mandaba veedores ni miraba filmaciones, era una ventaja enorme.
«Los resultados son la única verdad del fútbol»
La frase que Bilardo hizo suya y que define toda la corriente. Para Zubeldía la discusión sobre cómo se juega se termina en la tabla, y cualquier otra cosa es literatura.
«A la gloria no se llega por un camino de rosas»
Su manera de justificar la dureza de sus entrenamientos y de sus planteos. Sostenía que un equipo chico solo podía ganarle a uno grande trabajando el doble y aceptando el desgaste.
«Cuando Pelé se tiraba para que le cobren penal, ¿dejaba de ser Pelé? No»
Su defensa de la viveza como parte del juego. Es el argumento más incómodo de todos y el que mejor explica la mala fama de aquel Estudiantes: para Zubeldía, sacar ventaja dentro del reglamento era inteligencia, no trampa.
«El offside surgió en una charla. Un día vino Luis Cardozo y me dijo que los checos hacían una jugada sorprendente»
El origen de la trampa del offside en el fútbol sudamericano, contado por él mismo. La probó de noche, en cancha de Atlanta, hasta que salió. Es el ejemplo perfecto de lo que quería decir con sistematizar.
«El éxito depende del trabajo y la organización, no del misterio ni del laboratorio»
Su respuesta a quienes hablaban de fórmulas secretas en aquel Estudiantes. No había nada oculto: había planificación, repetición y control de cada detalle.
«Es imposible que yo me muera en una cancha. Si cuando estoy en la cancha siempre sé lo que va a pasar»
Una broma que también es una declaración de principios. Zubeldía se jactaba de tener el partido previsto de antemano, que era exactamente lo que lo diferenciaba del resto.
«¿Sabe a lo que no me puedo acostumbrar todavía? A ver que un jugador se lastima»
El costado que menos se le conoce. Detrás de la fama de duro había alguien a quien le costaba la parte humana del oficio, en especial las decisiones que dejaban a un jugador afuera.
«La superación es el mandato de la juventud»
Su idea sobre la formación, que aplicó en las inferiores de Estudiantes y después en Colombia, donde cambió hábitos tan básicos como la siesta y la alimentación de los planteles.
«Tengo derecho a seguir pensando que ese Estudiantes se adelantó a su época»
Su balance final, dicho años después. La historia le terminó dando la razón: buena parte del fútbol moderno —el estudio del rival, la pelota parada trabajada, la presión organizada— empezó ahí.
Zubeldía murió en 1982, en Colombia, a los 55 años. Su influencia llega hasta hoy a través de Bilardo y de todos los entrenadores que entendieron que un equipo se construye con método antes que con jugadores caros.
Seguí con las frases famosas de personajes argentinos.

