Oscar Natalio «Ringo» Bonavena peleó con Muhammad Alí y con Joe Frazier, pero en la Argentina se lo recuerda casi tanto por lo que decía como por lo que hacía arriba del ring. Hablaba rápido, sin filtro y con una gracia de barrio que lo convirtió en personaje popular mucho antes de que existiera la televisión de entretenimiento como la conocemos.
Murió asesinado en 1976, a los 33 años, y sus frases quedaron dando vueltas en el habla cotidiana. Estas son las más recordadas.
«La experiencia es un peine que te lo dan cuando te quedás pelado»
Su frase más famosa, y una de las mejores definiciones de la vida que dio un argentino. Cuando por fin sabés cómo hacer las cosas, ya se te pasó el momento de aprovecharlo. Se cita todo el tiempo sin que mucha gente sepa que es de él.
«Mejor perder a lo macho que ganar a lo cobarde»
Su código dentro del ring. Bonavena prefería ir al frente y caer antes que especular para sumar puntos, y esa manera de pelear es lo que lo hizo querido incluso en las derrotas.
«Quiero decirles a todos que perdí porque quería ganar»
Lo dijo después de caer con Muhammad Alí, en diciembre de 1970. Es la explicación perfecta de la frase anterior: salió a buscar el nocaut en vez de aguantar, y por eso perdió.
«Hay que andar en la mala para saber quién es la gente»
Su observación sobre la lealtad. Es de esas frases que suenan a lugar común hasta que uno recuerda de dónde venía Bonavena y cuánta gente se le acercó cuando era campeón.
«En este país hay tantos chantas que ya no queda plástico»
Uno de sus juegos de palabras más celebrados. La chicana funciona en dos planos —el chanta y el plástico— y sintetiza su mirada sobre la Argentina de los setenta.
«De tanto repetir, casi me caso con la maestra»
Su manera de contar que dejó la primaria en sexto grado. En vez de ocultarlo, lo transformaba en chiste, que era su recurso para todo.
«¿Cuántos hermanos somos? Ocho vivos y yo, que soy el único que trabaja»
Humor de familia numerosa de barrio, dicho al pasar en una entrevista. Es Bonavena en estado puro: la respuesta nunca era la que esperaba el periodista.
«Uno tiene un representante o mánager, pero cuando suena la campana está solo»
Su definición del boxeo, y la más seria de todas. Alrededor puede haber un equipo entero, pero arriba del ring no hay con quién compartir el golpe.
«Al fin y al cabo, ¿qué es la guita?»
Viniendo de alguien que peleaba por dinero y que discutía cada contrato, la pregunta sorprende. Bonavena sostenía que el reconocimiento y la manera de ganarse las cosas valían más que la bolsa.
«La gente no comprende que mi paso por la vida tiene un guion»
La frase más lúcida del conjunto: reconoce que el personaje provocador era una construcción deliberada. Bonavena sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando desafiaba a Alí por micrófono.
«Aunque no lo parezca, yo soy un tipo muy consciente»
Va en la misma línea. Se pasó la vida peleando contra la idea de que era solo un bocón simpático, y cada tanto lo aclaraba él mismo.
«Uno siempre tiene algo de pibe»
De las pocas frases suyas sin chiste ni desafío. Es la que mejor explica por qué la gente lo quería: detrás del personaje ruidoso había alguien que nunca terminó de irse del barrio.
Bonavena fue el primer deportista argentino que entendió que el show era parte del negocio, décadas antes de que eso fuera una obviedad. Sus frases sobrevivieron a sus peleas, y esa es la mejor medida de lo que fue como personaje.
Seguí con las frases famosas de personajes argentinos.

